El Departamento de Estado muestra su apoyo para Bukele

Comunicado

El 26 de octubre, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, presentó oficialmente su solicitud ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para inscribirse como candidato presidencial con su partido, Nuevas Ideas, en las elecciones de febrero de 2024, a pesar de las numerosas prohibiciones constitucionales sobre mandatos presidenciales consecutivos. Días antes, la Policía Nacional Civil había cerrado las calles alrededor del TSE, mientras corrían rumores de que el batallón presidencial tomaría el edificio para dar paso a la esperada llegada de Bukele.

En este contexto, el Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian A. Nichols, voló a El Salvador para darle la mano a Bukele en la Casa Presidencial. En Twitter, Nichols se refirió a la reunión del 24 de octubre como "excelente", destacando temas de discusión como "los esfuerzos mutuos para hacer frente a la inmigración irregular" y "la colaboración bilateral sobre el estado de derecho", una perspectiva profundamente preocupante dado las amplias violaciones del gobierno de Bukele a las leyes salvadoreñas y tratados internacionales internacionales.

Esta visita y el momento en que se da refuerza una preocupante tendencia de aumento del apoyo público del gobierno estadounidense a la administración de Bukele en los meses previos a las elecciones presidenciales, legislativas y municipales de 2024. Esta tendencia de apoyo por parte del gobierno estadounidense sucede aunque las intenciones de Bukele y su gobierno han quedado claras -  de perpetuarse en el poder violando seis artículos de la Constitución salvadoreña y de consolidar aún más el control político mediante cambios drásticos al sistema electoral. En agosto, el Secretario Blinken dio la bienvenida a la ministra de Asuntos Exteriores de El Salvador, Alexandra Hill Tinoco, con una conferencia de prensa en Washington, seguido por una donación de motores de helicóptero por parte del Embajador de Estados Unidos, William Duncan, a la Fuerza Aérea salvadoreña en septiembre.

Al ser cuestionado durante una conferencia de prensa sobre la legalidad de la reelección, el Subsecretario Nichols se lavó las manos diciendo que "[los salvadoreños] tendrán la oportunidad de expresar su voluntad en las urnas y podrán decidir si están de acuerdo o no con el proceso."

Tras su reunión en la Casa Presidencial con Bukele, el Subsecretario Nichols se reunió con el personal del Instituto de Derechos Humanos (IDHUCA) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, donde, en 1989, escuadrones de la muerte asesinaron a seis sacerdotes jesuitas, a su ama de llaves y a su hija. Nichols tuiteó sobre el "compromiso firme de Estados Unidos de apoyar y proteger a los miembros de la sociedad civil en El Salvador".

A pesar de estas declaraciones, la realidad es que el gobierno de Biden ha optado por voltear la mirada durante diecinueve meses de un Estado de Excepción sin fin, caracterizado por abusos sistemáticos de los derechos humanos y detenciones arbitrarias de decenas de miles de personas salvadoreñas y extranjeras sin el debido proceso, entre ellas decenas de dirigentes sindicales y defensores de la tierra.

DECLARACIÓN DEL COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO DE EL SALVADOR (CISPES)

"La visita del Subsecretario Nichols a El Salvador a solo días de la inscripción de candidatura del actual Presidente Bukele quien pretende sobrepasar el límite de su mandato en violación de la Constitución salvadoreña, deja muy claro que Estados Unidos apoya la candidatura ilegal e inconstitucional de Nayib Bukele en las elecciones de febrero de 2024.

Claro, el derecho de los salvadoreños a decidir su propio futuro político debe ser respetado por Estados Unidos. Pero, decir que es un asunto que se puede decidir en las urna promueve dos falsedades peligrosas: la primera, que los resultados de las elecciones de febrero podrían justificar o borrar el hecho de la inconstitucionalidad de la candidatura de Bukele a la reelección, y la segunda, que las próximas elecciones en sí – que se llevarán a cabo después de años de persecución política generalizada, violaciones sistemáticas a los derechos humanos y la suspensión de derechos básicos– podrían ser realmente libres y justas. Éstas son precisamente las falsedades que promueve el régimen de Bukele, y es lamentable que el Departamento de Estado les dé crédito.

En realidad, Estados Unidos dista mucho de ser neutral en la cuestión de la presidencia de Bukele. Estados Unidos sigue respaldando el enorme aparato policial, militar y  penitenciario que Bukele utiliza para intimidar y castigar a los opositores políticos, organizaciones de base, y comunidades  que se atreven a organizarse en defensa de una democracia y derechos que tanto han luchado por obtener.


Es lamentable, pero no sorprende, que el gobierno de Estados Unidos decida respaldar a Bukele,  probablemente con la esperanza de avanzar en sus intereses económicos y geopolíticos, sin importar los derechos y necesidades del pueblo salvadoreño. Tampoco es la primera vez que Estados Unidos impulsa unas elecciones aparentemente democráticas para "resolver" una crisis constitucional y respaldar a gobiernos de derecha cuando asuman el poder de forma ilegítima, como lo hizo apresuradamente la administración Obama después de que Estados Unidos respaldó un golpe de Estado en 2009 contra el presidente Zelaya en Honduras.

Otra vez, vemos la hipocresía de un gobierno estadounidense que dice preocuparse por los derechos humanos y la democracia, pero simultáneamente respalda a líderes que violan sistemáticamente estos principios y da financiamiento a su cuerpos de seguridad represivos.

CISPES reconoce que quienes verdaderamente están comprometidos con proteger la democracia en El Salvador son los grupos del movimiento social, de sindicalistas, jóvenes, feministas y comunidades agrícolas, que continúan protestando en las calles - a pesar de las amenazas de persecución y encarcelamiento en condiciones mortales - para denunciar los abusos de Bukele y su intención de enterrar la constitución y los Acuerdos de Paz de 1992 que crearon la democracia de posguerra de El Salvador."

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Para consultas de los medios de comunicación, póngase en contacto con Alexis Stoumbelis: [email protected].

¡Actúe para pedir al Congreso que exija al Departamento de Estado de Estados Unidos que ponga fin a su apoyo a la represión del presidente Bukele y a su inconstitucional campaña de reelección, y que RETIRE la financiación en materia de seguridad y entrenamiento que Estados Unidos proporciona a su régimen militar represivo!

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